Paola Palacio
De crecer entre cueros y máquinas a llevar sus sueños más allá de las fronteras
Creció entre herramientas, cuero y máquinas de una empresa familiar. Aprendió el oficio desde niña, pero con el tiempo entendió que no quería simplemente continuar el camino de su familia: quería construir el suyo.

Paola Palacio nació dentro de una familia dedicada a la industria del calzado y la marroquinería. Desde niña creció entre cueros, herramientas y el sonido de las máquinas. Ese entorno terminó convirtiéndose en parte fundamental de su historia y despertó en ella una profunda sensibilidad por el diseño y la creación de productos.
Aunque su familia había construido su patrimonio alrededor de la industria del cuero, Paola entendió con el tiempo que quería llevar todo ese conocimiento hacia un camino propio. Estudió Diseño y comenzó a trabajar en el desarrollo de colecciones de bolsos, calzado y pequeña marroquinería, combinando la tradición artesanal con conceptos de estilo de vida y diseño de producto.
Su talento la llevó a crear su propia marca y a participar en proyectos de diferentes empresas del sector. Uno de sus momentos más importantes llegó cuando fue finalista del concurso Independent Handbag Designer Awards, en Nueva York, en la categoría Aimee Kestenberg, con su cartera Kintsugi.
Pero su historia no se ha quedado en el diseño de productos. Hace aproximadamente cuatro o cinco años, Paola comenzó a explorar una nueva forma de expresar aquello que siempre la había caracterizado: su manera especial de convertir un detalle en una experiencia.
Ella misma cuenta que siempre había sido una persona detallista, de escribir tarjetas, enviar mensajes especiales y pensar en la intención detrás de un regalo. Así nació una nueva línea de trabajo alrededor de los regalos personalizados en cuero, donde cada pieza busca contar algo de quien la entrega y de quien la recibe.
La propuesta fue creciendo hasta llevarla fuera de Colombia. Uno de esos momentos ocurrió en Panamá, donde viajó para llevar su trabajo y crear experiencias personalizadas para nuevos clientes.
Para Paola, aquel viaje significó mucho más que un desplazamiento de trabajo. Fue la confirmación de que los sueños que alguna vez comenzaron en un taller familiar podían llevarla a lugares que antes solo imaginaba.
Y quizá lo más poderoso de su historia está precisamente ahí: no tuvo que renunciar a sus raíces para construir su propio camino. Tomó lo que aprendió de su familia, lo transformó a través del diseño y encontró una manera propia de mantener vivo ese conocimiento.
Hoy, Paola continúa creando, diseñando y llevando el conocimiento que recibió de su familia hacia nuevas generaciones y nuevos territorios.
Su historia demuestra que no siempre tenemos que alejarnos de nuestras raíces para encontrar nuestro propio camino. A veces, nuestro propósito está en transformar aquello que recibimos y convertirlo en algo que lleve nuestra propia identidad.
¿Qué sueño estás construyendo?
En Mujer Es Vida creemos que las historias de otras mujeres no están para compararnos, sino para recordarnos que también podemos imaginar un camino diferente.
En esta sección reunimos relatos reales con el rigor editorial que merecen.